Combustibles fósiles y energías renovables. Actualidad

Canarias7

La guerra desatada en Oriente Medio en los últimos días genera de forma directa y con poco margen a la distracción, la tensión y preocupación de la sociedad mundial y la de los ciudadanos individuales que, inmediatamente han empezado a sufrir los primeros efectos, en forma de subida de precios directos en los combustibles que afectan a su vida cotidiana.

Con ser importante este hecho per se, lo que está sucediendo alcanza una mayor relevancia porque abre la posibilidad de sucesos y efectos que escapan a la capacidad de información y comprensión, pero que, dependiendo de la duración del conflicto (en esto hay un gran consenso general) puede alcanzar efectos devastadores con carácter global.

Por más atención que se quiera prestar a la información que se va conociendo (incluyendo la proveniente de la infinidad de fuentes que las redes hacen disponible), la realidad estricta es que los ciudadanos no tienen la posibilidad de tener un conjunto de información que les permita entender lo que está pasando y mucho menos que dé soporte a las decisiones que deban tomar, es conocido en diversas formas y desde distinto origen, la sentencia que señala: “que en este tipo de conflictos la primera baja es la verdad”.

Si bien esta contrastada la dificultad-imposibilidad de conocer que está pasando realmente (más allá del ruido general) y qué va a pasar en los próximos días, semanas, meses, también lo está la certeza de que el origen y la magnitud del problema generado, es consecuencia directa del papel crítico que los combustibles fósiles siguen jugando con carácter general en el mundo.

Se puede especular sobre cómo sería el actual conflicto y cuáles sus consecuencias, según el porcentaje de energía renovable que pudiera estar instalada, si se hubiesen acelerado las políticas e inversiones necesarias para haberlo conseguido.

Podría parecer inadecuado (o incluso inútil), que en estas circunstancias se pueda mantener o impulsar la reflexión y la acción que, haga posible que los efectos de conflictos como el actual, no vuelvan a tener las consecuencias que éste ya está teniendo.

La invasión de Ucrania fue un incentivo claro (seguramente insuficiente), para señalar que el desarrollo de las energías renovables, además de ser pieza clave para el equilibrio ambiental del planeta (por más que algunos interesados, acompañados de ignorantes entusiastas se empeñen en negar el Cambio Climático), son la pieza insustituible para conseguir la autonomía (soberanía) energética suficiente, a fin de que un conflicto como el actual no tuviera la mayor parte de las consecuencias que va a tener.

Es sabido y cierto, que el desarrollo de las EERR tiene costes directos importantes, produciendo transformaciones con impacto negativo en actividades económicas preexistente y efectos irregularmente repartidos, porque es prácticamente imposible que las personas, empresas y territorios que pudieran beneficiarse directamente del cambio, sean las mismas que inexorablemente van a ser perjudicadas.

No obstante, los daños y perjuicios del actual conflicto pueden llegar a hacer irrelevantes los costes del desarrollo de las energías renovables. La realidad inmediata, como consecuencia de la guerra permitirá objetivar la importancia, posibilidad, oportunidades existentes y cómo aprovechar o que hacer para evitar que vuelva a suceder.

La anécdota de que este invierno se haya conseguido en España una cantidad de agua embalsada susceptible de producir electricidad que ya está siendo un alivio a la situación actual. Aunque no fuera en situación de máximo (como en la actualidad), no disminuye el valor estratégico de estas infraestructuras (más si se potencian con las capacidades de bombeo) y además son un ejemplo de la conveniencia de aprovechar que el despliegue de las EERR se haga con la mejor adaptación a las circunstancias particulares.

Un sistema eléctrico adaptado específicamente a la realidad local, basado en EERR y acompañado de un parque móvil eléctrico con combustibles no emisores de GEI (hidrógeno, gas, amoniaco), minimizaría aún más las consecuencias de un conflicto semejante.

En función de cuánto dure y cómo acabe la actual guerra en Oriente Medio, los daños de todo tipo que se producirán tendrán como consecuencia, la detracción de recursos económicos para los gastos de la guerra y la de los daños, lo que hará más difícil mantener o acelerar el desarrollo de las EERR. No obstante, habría que reorientar y afinar las estrategias, políticas e inversiones para evitar los efectos que la dependencia actual de los combustibles fósiles están  mostrado, además dificultando y minimizando los efectos del Cambio Climático en las próximas décadas.

Lo que se podrá hacer es imposible de saber en este momento, pero sí queda claro que los análisis sobre las estrategias y planes han de ser muy integrados en las realidades y potencialidades de cada espacio geográfico concreto.

En este contexto y con el nivel de incertidumbre que la realidad actual determina (a pesar de la dificultad material e inequívocamente que la guerra supone), hay que mantener la dirección y necesidad de desarrollo acelerado de las EERR, con la fuerza adici0onal que las consecuencias de la propia guerra vienen a hacer todavía más imprescindibles (si ello fuera posible).

La necesidad de referenciar el desarrollo específico de las EERR a los casos particulares de cada espacio, hace posible y oportuno volver al demandar la diligencia administrativa necesaria (un coste económico irrelevante), para aprovechar las circunstancias que hagan posible que Canarias (por primera vez en la historia moderna), pueda llegar a tener capacidad energética suficiente, no solo para atender las necesidades derivadas de su contexto socioeconómico actual, sino también, como soporte a actividades industriales que permitirían incrementar el PIB regional y el empleo mejor retribuido.

No se termina de entender por qué el ministerio no ha hecho una convocatoria específica para Canarias (Gran Canaria como primer paso), dada las necesidades:

-No podemos olvidar los 800/1.000 millones de euros anuales de la ineficiencia del sistema eléctrico diseñado históricamente por la Administración General del Estado para Canarias).

-La potencialidad derivada del almacenamiento de Chira Gran Canaria (definido de forma semejante en Tenerife).

-Los recursos del viento en cantidad y calidad; la existencia de lugares y emplazamientos medioambientalmente sostenibles; la inexistencia de pesca de arrastre y la compatibilidad (demostrada) de las técnicas pesqueras habituales de Canarias con el funcionamiento de los parques eólicos.

Llegados hasta aquí y no habiéndose producido la convocatoria singular para el Archipiélago, ahora lo que resulta imprescindible es que el parque de Canarias:

Esté incluido en la primera convocatoria que se pueda producir (los más entusiastas plantean que puede suceder antes de final de año).

Que las condiciones para hacer eficiente los parques en el territorio continental, no perjudique o desincentive el, insular aislado.

Desde Canarias corresponde reiterar la demanda y propiciar medidas de todo tipo que puedan impulsar la elaboración de los proyectos, la evaluación ambiental y de costes, a la vez que el consenso social que lo hagan posible con la mayor precisión y rapidez. No de menor importancia propiciar la participación local en la inversión.

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